domingo, agosto 23, 2015

Roma-La Arnía-Roma


Todo estaba allí, frente a nosotros,
donde otros ojos
habrían visto sólo el mar,
en esa luz de ocaso
que amaneció desde tus manos
para marcarme un pulso
que habías robado a escondidas.

Todo estaba allí,
en esa playa que pudo ser otra,
pero siempre fue nuestra.

Cada paso en la arena,
cada nueva mirada intentando creerte,
intentando entender cómo yo,
cómo tú incandescente,
cómo y por qué del incipiente nosotros
que me llenaba los ojos de algo
más grande que el futuro.

Todo era promesa y un camino,
y una mano tendida a nuestra suerte.

Y aunque todo estaba allí,
prefigurado,
aunque todo estaba ya tan decidido,
yo no tomé esa mano,
ni tú el camino:
nos fuimos abrazados por la vida,
y en eso no hay guión,
pero hay latido.